Dos investigaciones de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) analizan la relación entre estimulación cerebral y vejez. El primer trabajo confirma que una reserva cognitiva alta –marcada por la actividad cerebral desarrollada a lo largo de la vida– ayuda a tener una vejez más sana. El segundo estudio valida la efectividad de PESCO, un programa informático gratuito que mejora la atención y memoria de las personas mayores.
Existe cierto consenso científico sobre los factores que más influyen a la hora de conseguir un envejecimiento saludable: tener una vida social e intelectual activa, contar con una buena reserva cognitiva y llevar a cabo ejercicio físico. “La reserva cognitiva vendrá marcada por la actividad cerebral que hayamos realizado a lo largo de nuestra vida”, explica Ricardo Bajo, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).
En un estudio publicado en la revista Frontiers in Aging Neuroscience, el investigador y su equipo han comprobado que mantener el cerebro activo a lo largo de los años ayuda a tener una vejez más sana. Para ello seleccionaron a 21 personas de entre 65 y 85 años de la Unidad de Geriatría del Hospital Universitario San Carlos (Madrid).
En la reserva cognitiva intervienen factores como el volumen cerebral o el número de sinapsis (conexiones neuronales). Estudios previos han revelado que, cuando empieza el deterioro cognitivo asociado a la edad, esta reserva favorece el uso más eficiente de las redes neuronales para realizar diferentes tareas.
Los participantes de la investigación fueron divididos en dos grupos en función de la puntuación obtenida en el índice de reserva cognitiva (CRI, por sus siglas en inglés), calculado a partir de su nivel educativo y cualificación laboral. Así, aquellos con puntuaciones entre 1 y 5 formaron el grupo de CRI bajo, mientras que los que tenían entre 6 y 10 se clasificaron en el CRI alto.
Los resultados del estudio indican que, para conseguir el mismo resultado, los participantes con bajos niveles de reserva cognitiva necesitaron un mayor esfuerzo cerebral que aquellos que tenían un nivel más alto. Este esfuerzo extra se asocia con una peor eficiencia cognitiva ya que la persona en cuestión utiliza más energía y más conexiones cerebrales de las necesarias.
“Las personas con bajos índices de reserva cognitiva necesitan utilizar más redes corticales, mostrando una menor eficiencia del funcionamiento cerebral para lograr el mismo nivel de rendimiento cognitivo que individuos con índices más altos”, resume Bajo, autor principal del estudio. En la investigación también participaron la Universidad Politécnica de Madrid, la Universidad Complutense (Madrid) y la Universidad de La Laguna (Tenerife).
Este estudio nos permite tener un motivo más por el cual las personas debemos de utilizar nuestra capacidad neuronal, para producir más conexiones mediante la estimulación del cerebro, adquiriendo nuevos conocimientos a lo largo de nuestra vida. Además, se destaca el uso de la lectura; por lo que es necesario que se mejore la educación y las exigencias de la misma en el Perú.
Fuente: http://www.mayoressaludables.org
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